Anhelo

Ahí estaba ella. Tirada en la cama. Sin nada más que una fina sábana cubriéndola. Le caía tenue rayo de luz de la luna sobre la cara. Me miraba fijamente, con esa sonrisa traviesa que tan loca me volvía.
Me quedé de piedra. Sin poder moverme. Nunca había visto nada tan precioso.
“¿En qué piensas?”- me preguntó. Tardé unos segundos en contestarle.
“Dos palabras”- le respondí. No sabía a lo que me refería, yo no quise explicárselo. Me acerqué y la bese con una ternura infinita. La miré a los ojos y se lo repetí.
“Dos palabras.”- la volví a besar.
“Te amo”.- era la primera vez que se lo decía, pero no tuve miedo. Apartó la mirada un momento y ahí fue cuando me temí lo peor. Unos segundos después me volvió a mirar. Sus ojos estaban llenos de alegría, se le había puesto la piel de gallina y no conseguía articular palabra. Así que no esperé que dijera nada, esa era mi respuesta. La besé. Una y mil veces durante esa noche.

Hoy me he despertado nostálgica, y me apetecía subir este texto que escribí no hace mucho. Al leerlo otra vez me he dado cuenta de la rapidez con la que las cosas cambian, y también, de como las personas se convierten en otras completamente distintas a como las conocíamos.

En verdad me cuesta muchísimo escribir cosas románticas, lo único que hacen es recordarme el pasado y todo lo que ello conlleva. Tal vez soy yo, que me aferro a lo imposible, quién sabe.

Todos necesitamos una musa, una inspiración, algo; necesitamos algo sobre lo que escribir y yo escribo sobre ella. Puede que no sea lo más inteligente del mundo, y que lo que tengo que hacer es olvidarme de una vez por todas de ella, pero no puedo. No puedo simplemente olvidar cómo me hacía sentir, ni como a día de hoy lo sigue haciendo, cómo nuestras miradas se cruzaban con un significado infinito. No puedo hacer como si nada hubiera pasado, como si no me hubiera hecho daño. No puedo hablar de ella sin que se me escape una tímida sonrisa, o sin que mis ojos se inunden con miles de lágrimas amargas. No puedo fingir que gracias a ella me convertí en otra persona totalmente distinta, en alguien más atento y sincero. No puedo mentir y decir que la he olvidado, porque no es verdad.

Verdad es que me muero por tenerla en mis brazos otra vez, que la echo de menos, que estoy locamente enamorada de ella. Verdad es también lo mucho que me duele quererla.

Lo intento, de verdad que si. Intento que si tengo que recordar algo, sea todo el daño que me has causado, para así poder darme cuenta de que no te mereces ni una sola palabra más de este maldito texto. Intento hacer caso a quiénes me aconsejan para dejar de sufrir de una vez por todas. Y poco a poco lo voy consiguiendo, pero nunca la olvidaré del todo. No sé si esto se considera obsesión, o es amor.

Simplemente sé que son verdades y mentiras, realidades aplastantes, minutos insignificantes si no está conmigo.

 

Instagram: @marina_sfortes  

 Twitter: @marina_sfortes

 

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6 comentarios en “Anhelo

  1. Bello texto y bellas reflexiones, cargadas de recuerdo, dolor, amor, … No es fácil olvidar (si es que se puede, yo lo dudo) pero se aprende a convivir con el pasado hasta que se convierte en indoloro. Es cierto, todos necesitamos una musa y, echar mano de nuestras experiencias más íntimas, nos hace escribir, a veces, palabras desgarradoras.
    Un abrazo muy fuerte

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      1. El dolor también acaba, cueste lo que cueste, a veces demasiado, pero acaba. Queda la herida cicatrizada, que sólo duele cuando cambia el tiempo. Pero es soportable. Hay que seguir sin mirarnos las cicatrices. Un beso.

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