Condenada adicción al error.

Me convenzo cada noche de que no vas a venir. Que apaguen o enciendan las luces seguirás por ahí. Ya nada nos une, quemé los recuerdos que tenía de ti.
Admito que puede, que tal vez, todo trata sobre ti. Que cuanto más perdida me encuentro más te anhelo, más deseo que estés aquí.
Hace tiempo eras mi calor, quien me abrazaba esas frías noches. Y ahora que no te tengo, bueno…, ya ni siquiera tiemblo.

Malditos te quiero de segunda mano, condenada adicción al error. Destruiré todas las melodías, todas las cartas, todas las palabras que un día formaron parte de un nosotras.
Tomastes esos días por un juego en el que solo tú tenías el poder de ganar. Y claro, un juego en el que solo yo podía perder.
Quizás, nunca nada de esto tuvo que existir, quizás tropezamos demasiadas veces con la misma piedra esperando que alguien la quitara de nuestro camino. Quizás, estoy mejor sin ti.

 

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